Las diez virtudes (y el gran peligro) de consumir regaliz con regularidad

20/11/2019

Tal vez la mejor forma de definir el regaliz es como un sabor muy característico que impregna determinados productos: desde las gomas de regaliz hasta las pastillas juanola, pasando por los palos de regaliz o algunos platos de alta cocina. Si bien en esencia este sabor procede de las ramas y las raíces de la planta Glycyrrhiza glabra, originaria del norte de África y extendida desde muy antiguo por Oriente Medio, Asia y Europa.

No en vano el nombre científico de la planta procede de cómo la denominaban los griegos: gliks rhiza, raíz dulce. Se expandió por Asia y Europa tanto por su sabor dulce anisado como por una serie de virtudes medicinales, que a continuación detallaremos. Y ha alcanzado a culturas tan alejadas de su origen como pueda ser la finlandesa, donde es tradición centenaria usarla para acompañar al vodka o elaborar una bebida destilada con la raíz. Por su puesto en todo el continente americano también está presente.

Pero no fue hasta el siglo XX cuando se adquirió conciencia de que en situaciones de abuso el regaliz, sobre todo las ramas y raíces, pueden resultar contraproducentes para la salud, y todo ello debido a que su principal principio activo, la glicirricina, responsable de muchas de sus virtudes, es también tóxica a partir de determinadas concentraciones en sangre. De todas formas las raíces y troncos de regaliz poseen otros principios activos también interesantes, como flavonoides e isoflavinas, como la glabrona y las cumarinas, además de fitosteroles.

Las diez virtudes del regaliz

  1. Es un endulzante natural: el regaliz tiene una parte de la glicirricina en forma de ácido glicirrícico, un edulcorante 50 veces más potente que la glucosa, que se ha utilizado desde antiguo para la repostería. Hoy sus usos culinarios están orientados a la alta cocina en zonas tan diversas como Escandinavia o Latinoamérica.

  2. Es eficaz contra la tos seca: la glicirricina tiene una estructura muy similar a determinados corticoides, lo que le confiere algunas de las propiedades de estos; entre otras la de estimular la secreción de mucosas y permitir la expectoración. De ahí que se recomienden las pastillas Juanola y similares para la ronquera y la tos.

  3. Es eficaz contra las afecciones respiratorias: sus isoflavinas y flavonoides le confieren una importante actividad antibacteriana y antivírica que se evidencia sobre todo en las afecciones de garganta y bronquios.

  4. Neutraliza el mal aliento: del mismo modo, su acción antibacteriana y su estimulación de la secreción salivar facilitan la higiene de la boca, sobre todo en la parte inferior trasera de la lengua, evitando el mal aliento.

  5. Actúa como antiácido: se ha comprobado que la glicirricina también tiene propiedades estomacales, entre ellas la de mejorar la secreción de mucosa estomacal, pero también disminuir las secreciones de ácidos gástricos. Por ello puede ser usada como un antiácido natural.

  6. Ayuda a cicatrizar las úlceras estomacales: por otro lado, su acción para-corticoidea ayuda a cicatrizar las úlceras en el estómago, un efecto que es importante si tenemos en cuenta que a ello contribuye también el efecto estimulador de la mucosa y el efecto antiácido. Se estudia incluso su posible eficacia frente a la bacteria estomacal helicobacter pilory.

  7. Es útil contra el dolor de la artritis y la artrosis: por las propiedades antiinflamatorias tanto de la glicirrinina como de las isoflavinas que posee, es eficaz contra los dolores articulares, tanto del desgaste óseo como de origen autoinmune.

  8. Sirve para tratar infecciones bucales: por sus propiedades antibacterianas y antivíricas, es un buen remedio para eliminar infecciones de la boca y también tiene efectos sobre la placa bateriana.

  9. Actúa también como cicatrizante bucal: adicionalmente también es eficaz mascar el regaliz y pasarse la lengua por los herpes labiales, pues ayuda a eliminar el virus y cicatrizar las heridas. Este uso es extensible a las llagas del interior de la boca.

  10. Contra la hipotensión clínica: la glicirricina es un buen remedio contra la hipontensión o baja tensión arterial al suplantar en la sangre a la aldosterona, una hormona con actividad mineralocorticoide. Es decir que actúa originando retención de sodio y de agua y también pérdida de potasio, de modo que sube la tensión arterial.

El gran peligro del abuso del regaliz

Pese a todo lo dicho, el regaliz es un alimentos/aditivo/medicamente del que no conviene hacer un uso cotidiano y mucho menos en situación de abuso. El motivo no es otro que la glicirricina y su acción mineralocorticoide, que a determinadas concentraciones en sangre puede resultar tóxica, pues incide en un estrés a nivel de los túbulos renales al aumentar el sodio y perder potasio.

También, por este mismo hecho, puede dar desequilibrios de la relación sodio/potasio a nivel muscular, con lo que se pueden dar contracciones involuntarias de la musculatura. Especialmente peligro es esto a nivel de la musculatura cardíaca, que puede sufrir arritmias. Si combinamos este hecho con el efecto hipertensivo comprenderemos que el abuso de regaliz es jugar con fuego, especialmente si tenemos problemas renales, hepáticos o cardíacos.

No son pocos los casos de personas que se han presentado ante un cardiólogo o cardióloga con arritmias y palpitaciones, así como con una presión arterial desatada, que finamente -como si se tratara de un capítulo de la serie House- han sido diagnosticadas por abuso de regaliz; al abandonar su consumo, todas las afecciones han desaparecido.

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